miércoles, 12 de enero de 2022

La verdad de Stalin y la Unión Soviética - El mito del gulag

Los que tienen oídos, úsenlos, los que tienen entendimiento, y todos los tenemos, manéjenlos ¡basta de necedades, basta de oscuridades!” - Presidente Gonzalo

El mito del gulag por R. Andreu

La imagen actual de Stalin y de su etapa al frente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ha sido objeto de una deformación sistemática, primero a iniciativa de la propaganda hitleriana y luego al amparo de la guerra fría. Indudablemente esa campaña, por más que se haya probado su inconsistencia y absoluta falta de rigor histórico, ha calado: Stalin es hoy sinónimo de terror, persecución, genocidio y campos de trabajo.

No cabe duda: la burguesía tiene pánico a Stalin y ese temor nos lo transmite a diario por todos los medios de intoxicación. Las razones son obvias: el movimiento comunista internacional alcanzó su fase de máxima pujanza precisamente bajo Stalin; la situación llegó a ser tan crítica para el imperialismo que realmente llegaron a temer su desplome. Había que hacer algo, borrar la imagen gloriosa de la Revolución de Octubre y de los bolcheviques e imponer una nueva imagen de diseño, plagada de tergiversaciones, mentiras y falsificaciones históricas de lo más burdas.

Iósif V. Stalin

Los imperialistas nos insistieron durante décadas que la apertura de los archivos secretos del KGB demostraría sus afirmaciones; Gorbachov ordenó abrir esos archivos en 1989 y los primeros informes completos con las conclusiones se publicaron en 1993. Estas conclusiones no han tenido el eco mediático que merecían, sin duda porque refutan plenamente la campaña intoxicadora que hemos padecido durante tantos años…

El proceso contra Dimitrov


Dimitrov
La primera campaña propagandística contra la URSS y el movimiento comunista internacional se inició con la quema del Reichstag en 1933, nada más subir los nazis al poder en Alemania. Estaba perfectamente preparada: Dimitrov, dirigente de la Internacional Comunista, fue acusado del incendio y los nazis desataron un ofensiva publicitaria de dimensiones hasta entonces desconocidas. Hoy está probado que fueron los propios nazis quienes quemaron un Parlamento que ya no les servía para nada, pero la primera campaña de intoxicación demostró que la técnica funcionaba. El legendario Partido Comunista alemán fue perseguido, su secretario general Thälmann encarcelado (y ejecutado en Buchenwald, Weimar, Alemania) junto con otros miles de camaradas que inauguraron los primeros campos de concentración y, como luego escribió Bertold Brecht, tras los comunistas fueron los antifascistas y, finalmente, los judíos y muchas otras víctimas del terror imperialista.

Reichstag en llamas

Era el primer ejemplo histórico de la nueva propaganda imperialista, basada en la estrecha unión de la policía política (la famosa Gestapo) y los medios de comunicación. Los nazis inventaron la figura del periodista-policía, una nueva estirpe de siniestros funcionarios al servicio de las más burdas mentiras. Göbbels resumió esta nueva técnica en una frase hoy conocida: Una mentira que se repite un millón de veces acaba convirtiéndose en una verdad. Pero nadie reconoce que los comunistas fueron los primeros en padecer la infamia sistemática de los nazis.


Los trotskistas salen a escena

A aquella primera campaña de propaganda anticomunista le siguió otra, con la leyenda de un supuesto genocidio cometido en Ucrania contra los campesinos por la colectivización socialista. Según aquellas informaciones difundidas por la Gestapo, la colectivización habría supuesto una terrible catástrofe en la que millones de campesinos murieron de hambre.

La colectivización del campo, un episodio más de la lucha de clases bajo el socialismo en la URSS, como no podía ser de otra forma, corría paralela a una fuerte polémica -también otra más- en el interior del Partido bolchevique entre dos corrientes políticas opuestas. Triunfó la línea marxista-leninista de continuar la construcción del socialismo que encabezaba Stalin, y las posiciones derrotistas y claudicadoras que bullían en su seno fueron depuradas y expulsadas del Partido.

La más conocida -pero no la más importante- de esas corrientes es la trotskista, un movimiento insignificante inflado hasta la saciedad por la propaganda imperialista. En realidad Trotski nunca formó parte del Partido bolchevique, hasta pocos días antes de la revolución, cuando en plena efervescencia del movimiento de masas, se incorporó -como tantos otros- a las filas bolcheviques a las que antes había combatido sin cesar.

Trotski fue admitido en la dirección del Partido y asumió importantes funciones tras la Revolución como responsable del Ejército Rojo, en el que tuvo que ser destituido pocos meses después, tras sus reiterados fracasos en la dirección de la guerra con los contrarrevolucionarios. Fue sustituido en esa función por Stalin y a partir de ahí sus desvaríos no cesaron. A pesar de ello, los bolcheviques demostraron una paciencia más propia de los franciscanos que de los revolucionarios. Tuvo que ser destituido de la dirección del Partido, luego expulsado de él, luego expulsado de la URSS y, finalmente, ejecutado en México.

Trotski

La burguesía imperialista siempre ha presentado esta lucha como una pugna personal por el poder entre Stalin y Trotski y no como un aspecto más de la lucha de clases contra la burguesía en el seno del Partido. Porque mientras Trotski volvió finalmente al lugar del que había salido, a las filas de la reacción, Stalin siguió también donde siempre había estado: entre los bolcheviques. Así que la inmensa mayoría del Partido estaba por un lado, y Stalin con él, mientras por el otro estaban Trotski y un reducido número de militantes que se podían contar con los dedos de las manos.

Por tanto, la fama de Trotski proviene de su obstinada lucha contra los bolcheviques, prolongada durante varias décadas, y del apoyo que a esa lucha le proporcionó la burguesía. Trotski proporcionó al imperialismo algo muy valioso que éste no tenía: información de primera mano, del mismo interior de las filas revolucionarias en las que se había infiltrado.

Esto dio un tono distinto a la campaña de infamias contra Stalin y el comunismo a través de un cúmulo de grupúsculos trotskistas que no eran más que el caballo de Troya del imperialismo camuflado entre algunos sectores estudiantiles o intelectuales. El nazismo nunca desperdició esta ayuda de los trotskistas en su guerra psicológica contra el movimiento comunista internacional. A su vez, los trotskistas se beneficiaron de los altavoces que el imperialismo les proporcionó en la prensa y la radio.


De Göebbels a Hearst

La característica común de las dos primeras campañas de guerra psicológica es que, no obstante su amplitud, no trascendieron de las fronteras de la Alemania nazi, salvo un cierto eco en la prensa reaccionaria inglesa.

A. Hitler y M. Göbbels

Es aquí donde surge la figura del magnate de la prensa amarilla estadounidense Hearst, que en 1934 viajó a Alemania, donde fue recibido por Hitler como invitado y amigo leal. A partir de entonces, comenzó a abrir espacios en sus periódicos para difundir artículos firmados por Göring. El descrédito y las presiones populares le obligaron rápidamente a suspender la difusión de tales artículos, pero continuó informando acerca de la URSS con materiales más refinados que la Gestapo le remitía directamente desde Berlín, alusivos a masacres, esclavitud, presidios, etc.


Entonces la noticia estrella era el genocidio en Ucrania a causa de las colectivizaciones, campaña iniciada el 18 de febrero de 1935 en el periódico sensacionalista de Hearst Chicago American. A través de Hearst la Gestapo avanzó las primeras cifras: 6 millones de muertos por hambre en Ucrania.
William Hearst

¿Qué hay de cierto en ello?

Ucrania era conocido como el granero de Europa, un país agrícola muy rico, ambicionado por Alemania y otras potencias imperialistas rivales como despensa alimenticia en sus preparativos de guerra. Cuando en 1935 el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) promovió la colectivización, 120 millones de campesinos pobres se levantaron contra los kulaks (Terratenientes), unos 10 millones de terratenientes que a través de los koljoses (granjas colectivas) se habían enriquecido con el socialismo.


Se abrió un periodo de fuertes luchas en el campo, en toda la URSS. Los kulaks reaccionaron armándose y creando bandas que asaltaban a los campesinos pobres, incendiaban los graneros y destruían las cosechas. Surgió la escasez de grano y el hambre, lo que finalmente desembocó en epidemias, un fenómeno muy común en aquella época, ya que la penicilina no se inventó hasta la segunda mitad de los años cuarenta. Por ejemplo, en Europa occidental una epidemia de la llamada gripe española causó 20 millones de muertos entre 1918 y 1920.

La colectivización, por tanto, no causó ningún estrago especial entre la población ucraniana, más que la propia del aplastamiento de la reacción kulak. Por el contrario, fue la colectivización la que permitió el aprovisionamiento del Ejército Rojo y de los obreros soviéticos en la guerra mundial que estallaría sólo seis años después. En la guerra mundial, los kulaks supervivientes de la colectivización volvieron a Ucrania y colaboraron en la invasión nazi, privatizando las tierras de nuevo y asesinando a los campesinos. Pero de estas matanzas nada ha difundido el imperialismo.


Robert Conquest toma el relevo de la Gestapo

La guerra mundial no acabó con la URSS como pretendieron las grandes potencias imperialistas. Por el contrario, el socialismo salió reforzado de la misma, obligando a una nueva ofensiva de guerra psicológica para encubrir su tremendo fracaso. Incapaces de derrotar por la guerra al socialismo, desataron una forma singular de agresión permanente y larvada: la guerra fría.

En Estados Unidos el senador McCarthy inició una violenta campaña de persecución contra los comunistas y cualquier asomo de movimiento progresista que acabó extendiendo por todo el mundo como una fiebre de histeria. Desempolvaron los viejos argumentos de la Gestapo y Hearst. En 1953, financiado por los exiliados ucranianos en Estados Unidos, se publicó el libro Los sucesos negros del Kremlin (Black deeds of the Kremlin) en el que se inventaban toda una serie de matanzas truculentas en la URSS.

Pero el personajillo que se especializaría en esta tarea fue Robert Conquest, ex-agente de la policía británica elevado unos años más tarde a profesor de la Universidad de Stanford en California, que escribió en 1969 El gran terror y en 1986 Cosecha de amarguras (Harvest of sorrow). Aquel mismo año escribió por encargo de Reagan un libro inolvidable cuyo título lo dice todo acerca de su talla universitaria: ¿Qué hacer cuando los rusos vengan? Manual de supervivencia. La fuente de información de Conquest eran los kulaks ucranianos que habían colaborado con el Ejército hitleriano en la ocupación de la URSS y que los Estados Unidos acogieron después como exiliados políticos. La mayor parte de esos ucranianos eran criminales de guerra, como Mykola Lebed, jefe de seguridad en Lvov durante la ocupación nazi que colaboró en la persecución contra los judíos en aquella ciudad en 1942. En 1949 Estados Unidos le acogió como desinformador y comenzó a trabajar para la CIA.


Robert Conquest premiado por Bush

Las siniestras conexiones de Conquest no fueron conocidas hasta que el periódico británico The Guardian las desveló en un artículo publicado el 27 de enero de 1978. Los servicios secretos ingleses habían creado en 1947 para la guerra fría un departamento especial dedicado en exclusiva a la intoxicación periodística que se llamaba IRD (Information Research Department), aunque su nombre originario era también bastante ilustrativo: Communist Information Department. Su tarea era combatir la influencia comunista entre el proletariado británico con noticias e informaciones inventadas, por medio de contactos en las redacciones de los periódicos y en las emisoras de radio, comprando noticias, sobornando a los periodistas, etc. Cuando en 1977 se disolvió por sus escandalosos contactos con los fascistas británicos, se comprobó que unos 100 periodistas conocidos de la prensa, radio y la televisión cobraban de sus presupuestos y que regularmente recibían informes para su difusión.

Conquest fue agente del IRD desde los comienzos hasta 1956 y su tarea era escribir noticias siniestras de la URSS para difundirlas en la prensa y la radio. Su libro El gran terror no es más que una recopilación de los artículos sensacionalistas que como agente del IRD escribió durante años sobre la URSS. Una tercera parte de los libros fueron comprados por la editorial Praeger que es la que habitualmente distribuye los libros de intoxicación de la CIA. Y por su libro Cosecha de amargura, Conquest cobró 80.000 dólares de los exiliados fascistas ucranianos.


Las cifras del gulag

Según Conquest (y tras él toda la propaganda imperialista) los bolcheviques mataron a 26 millones de personas, con el siguiente desglose: 12 millones de presos ejecutados entre 1930 y 1953 y otros 14 millones muertos de hambre en la década de los años veinte. También siguiendo sus cálculos, en 1950 había de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo soviéticos, de los que 12 de ellos eran presos políticos, o sea contrarrevolucionarios. Añade que en las depuraciones de 1936 a 1939 fueron ejecutadas un millón de personas y otros dos millones murieron de hambre. El resultado de estas depuraciones serían 9 millones de presos políticos y 3 millones de muertos.

Soljenitsin, un fascista-zarista que recibió el Premio Nobel de Literatura (por sus libros Archipiélago gulag y Un día en la vida de Ivan Denisovich) en pago a sus servicios, infló todavía más las cifras de Conquest. Según él, los bolcheviques mataron a 110 millones de personas: 44 millones en la II Guerra Mundial y otros 66 millones desde la colectivización hasta la muerte de Stalin en 1953. Finalmente, calculaba que en 1953 en los campos de trabajo había 25 millones de presos.

A. Soljenitsin

Estas son las cifras que luego la prensa imperialista ha reproducido millones de veces por todo el mundo, por supuesto de fuentes fidedignas.


Los archivos del KGB

Naturalmente, las conclusiones de la apertura de los archivos secretos por Gorbachov en 1993 no han recibido la misma dimensión informativa y sólo han alcanzado a las publicaciones científicas restringidas. Las conclusiones del estudio se han compendiado en 9.000 páginas redactadas por tres académicos rusos (Zemskov, Dougin y Xlevnjuk) nada sospechosos de simpatías estalinistas. Estas conclusiones han sido reproducidas también por Nicolas Werth del CNRS (Instituto Francés de Investigaciones Científicas) en la revista L’Histoire en setiembre de 1993, y por J. Arch Getty profesor de Historia de la Universidad de River Side en California en la revista American Historical Review.

Todos los informes académicos son unánimes en desmentir la campaña tergiversadora.

En la URSS en 1940 existían 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos gulags. Se diferenciaban porque las colonias eran más pequeñas y con un régimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demás trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podían resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debían recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no había cárceles como las que conocemos aquí, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligación para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que quien no trabaja no come.

En 1939 en los campos y colonias había un total de 2 millones de presos, de los que 454.000 eran contrarrevolucionarios. De ellos murieron 160.000 por causas diversas, especialmente epidemias, enfermedades contagiosas y falta de medicinas. Después de la guerra, en 1950, el número de contrarrevolucionarios presos subió a 578.000, pero el porcentaje de presos que en total purgaban sus condenas nunca pasó del 2’4 por ciento de la población adulta de aquella época.

¿Qué significan estas cifras? Hagamos comparaciones…

En Estados Unidos hoy viven 252 millones de personas y hay 5’5 millones de presos en total, es decir, un 2’8 por ciento de la población adulta. Más que en la URSS de la época de Stalin. Y Estados Unidos ni padece un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia. Por el contrario, la URSS surge de una guerra mundial, padece una guerra civil, una invasión exterior de las grandes potencias, un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios y, finalmente, una nueva guerra mundial. A pesar de ello, el número total de presos era inferior al actual en Estados Unidos.

En cuanto a las muertes en los campos y colonias de trabajo, los porcentajes van del 5’2 por ciento en 1934 al 0’3 por ciento en 1953, lo que hace un total aproximado de un millón de presos, la mitad de ellos en el periodo de 1934 a 1939, y siempre por causas involuntarias, como se demostró al difundirse tras la II Guerra Mundial el uso de antibióticos, que redujo notablemente el volumen de fallecimientos.

En la URSS existió la pena de muerte, que se ejecutaba sólo en los casos más graves de levantamientos armados contra el socialismo. Dimitri Volkogonov, nombrado por Yeltsin jefe de los antiguos archivos soviéticos, ha calculado en 30.514 el número de fusilados entre 1936 y 1938 y, según cifras actuales del KGB, desde 1930 hasta 1953 habrían sido condenados a muerte 786.000 detenidos.

Pero esta última cifra no parece convincente y puede referirse al total de ejecuciones entre delincuentes comunes y contrarrevolucionarios. Quizás pueda deberse también a que el KGB contabilizó todas las sentencias de muerte, incluso aquellas que luego no se ejecutaban y se conmutaban por otras. En todo caso, puede decirse que los fusilamientos en una de las fases más aguda de la lucha de clases en la URSS entre 1936 y 1939, la época llamada del gran terror entre los imperialistas, serían de unos 100.000. Por tanto, muy lejos de los millones de la propaganda con la que nos han bombardeado durante años.

Pero hay detalles muy poco conocidos. Por ejemplo, hasta 1937 la pena máxima establecida por las leyes soviéticas era de 10 años, y el 82 por ciento de los condenados lo eran a penas inferiores a 5 años. Las penas dictadas por los tribunales populares eran algo superiores, pero en todo caso, sólo el 51 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados en 1936 a penas superiores a los 5 años. Cuando en 1937 se elevó el tope de las penas, sólo el 1 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados a penas superiores a los 10 años. Ni existía la condena a perpetuidad como en Estados Unidos, ni nadie cumplía condenas de más de 20 años, como en España.

Los comentarios, una vez más, sobran.


Los convictos del gulag

Pero todas esas cifras expuestas no nos daría una imagen ni siquiera aproximada de la URSS en los años treinta y las durísimas condiciones en las que se desarrollaba la lucha de clases de los obreros y los campesinos pobres. Pese a la colectivización, los kulaks no desistieron en su empeño de doblegar a los campesinos pobres, asesinando a los militantes comunistas, a los funcionarios del Estado y a los cooperativistas, incendiando las cosechas, provocando plagas, matando a los animales de trabajo y provocando el hambre. El Partido Comunista y los campesinos pobres tuvieron que luchar en las condiciones más adversas porque los kulaks contaban con importantes apoyos exteriores y tenían experiencia de años en el control de todos los resortes del poder en el campo. Sin duda la represión debió ser dura y los kulaks más destacados por sus crímenes fueron justamente ejecutados o condenados a los campos de trabajo. No obstante, de los 10 millones de kulaks existentes antes de la colectivización sólo resultaron condenados 1’8 millones de ellos a diversas penas.

Es seguro que cuando la lucha es tan encarnizada y de tan vastas proporciones, se produjeron errores, injusticias y venganzas particulares. Pero en su conjunto, la lucha fue acertada, permitió subsistir a la URSS y salvó aún muchas mas vidas de las que costó. Y sobre todo: esas vidas que se salvaron eran las de los obreros, los campesinos pobres, los cooperativistas y la población en general de todos los pueblos de la URSS.

Además, la situación no se ceñía exclusivamente al campo. También en las fábricas y en el Ejército ocurría algo parecido. Numerosos cuadros y técnicos provenían de las filas de la burguesía, ya que eran cuadros cualificados de los que no se pudo prescindir inicialmente. La mayor de parte de ellos colaboraron lealmente con los obreros en los planes quinquenales, pero otros saboteaban la producción, retrasaban los suministros, destruían la maquinaria y boicoteaban las tareas, causando un extraordinario perjuicio a la producción, en unos momentos clave en que la amenaza exterior del imperialismo acechaba.

La revolución, cabe concluir, no es un camino de rosas, desgraciadamente. Pero no será porque los revolucionarios estén sedientos de sangre. Es seguro que si los capitalistas renunciaran voluntariamente a sus privilegios, todo resultaría más fácil. La Historia demuestra que eso no ha sucedido nunca y que los que lo tienen todo no dudan en masacrar a los que no tienen nada para salvaguardar sus prebendas. Y luego encima nos vuelven la historia del revés.


Otros testimonios

1.- El diario La Vanguardia el 5 de junio de 2001 publicó una entrevista sobre este mismo tema con el historiador ruso Viktor Zemskov, al cual aludimos en el artículo. El historiador dice que es la primera entrevista que concede a la prensa extranjera, que no se ha interesado para nada en restablecer una falsedad millones de veces repetida: Ya es hora de que la propaganda dé paso a la historia, y la suposición al documento. Hace diez años que en Rusia se sabe que Stalin y su régimen mataron mucho menos de lo que se ha dicho, comienza a decir el periodista en el encabezamiento, mientras que Zemskov dice que en Occidente se habían engañado mucho al respecto, es decir, sobre el volumen de la represión. El Estado soviético llevaba un control absoluto y preciso de cada detenido y de cada fusilado: La estadística del Gulag es considerada por nuestros historiadores como una de las mejores […] Un solo caso de un preso desaparecido en un naufragio o fugado, genera todo un dossier de documentos y correspondencia. Como es natural, no se dice absolutamente nada de los motivos por los cuales fueron enviadas al Gulag todas esas personas. Zemskov confirma también que el principal manipulador de las estadísticas ha sido Robert Conquest, cuyas cifras de represaliados y muertos quintuplican la evidencia documental, dice Zemskov, aunque no explica el perfil biográfico de Conquest. Según las conclusiones que extrae el propio periodista, en el momento culminante de la represión estalinista, el ‘gran terror’ de 1937-1938 en la URSS se practicaron 2’5 millones de detenciones, y entre 1921 y 1953 se fusiló por motivos políticos a 800.000 personas. Pero el historiador no dice fusilados sino algo bien distinto: condenados a fusilamiento, es decir, que no existe confirmación de que la pena se ejecutara en todos los casos, por lo que debe tomarse como una aproximación. Esta cifra coincide aproximadamente con la que nosotros adelantamos y las diferencias pueden deberse a que nosotros tomamos un periodo de tiempo más corto.

2.- Muchos de los millones de muertos imputados al comunismo en la Unión Soviética provienen de la hambruna en Ucrania, supuestamente a consecuencia de la colectivización. El periodista canadiense Douglas Tottle publicó un libro titulado Fraude, hambre y fascismo: el mito del genocidio ucraniano, de Hitler a Harvard (Fraud, famine and fascism. The Ukrainian Genocide Myth from Hitler to Harvard, Toronto, Progress Book, 1987). La colectivización se inició a finales de 1929 y el hambre apareció en 1934 (casualmente al año siguiente de la llegada de Hitler al gobierno de Berlín). En su libro Tottle demuestra que las fotografías publicadas, que exhiben supuestas escenas de niños muertos de hambre, se tomaron, en realidad, de publicaciones de 1922 mostrando las muertes de hambre causadas por la intervención de ocho potencias imperialistas en la guerra civil de 1918-1921.

3.- Estas falsificaciones también han sido denunciadas por Louis Fisher, corresponsal en Moscú del periódico americano The Nation. Fisher denunció que el periodista M. Parrot, el auténtico corresponsal de la cadena Hearst en Moscú, envió reportajes que jamás se publicaron acerca de las excelentes cosechas en Ucrania. Tottle demuestra que el periodista que envió durante mucho tiempo los reportajes y fotografías falsos sobre el hambre en Ucrania, Thomas Walker, se llamaba en realidad Robert Green, que se había escapado de una cárcel de Colorado. Cuando Green regresó a Estados Unidos fue detenido y confesó al tribunal que jamás había estado en Ucrania y que sólo estuvo cinco días en Moscú.

4.- Sobre los millones de muertos de hambre en Ucrania existe una curiosa carta en los archivos del Ministerio francés de Asuntos Exteriores escrita por su embajador en Moscú Charles Alphand y dirigida a Paul Boncour, el titular entonces del Ministerio en París, de fecha 13 de setiembre de 1933. La carta relata un viaje por la Unión Soviética de Alphand acompañando a Herriot. Dice así:

Invitado oficialmente por el gobierno soviético para participar en el viaje de Herriot al sur de la URSS, seis días en Ucrania y en el norte del Cáucaso […]


Este viaje […] ocasionó manifestaciones de lo más cariñosas respecto a Francia que por todas partes recibió los aplausos unánimes de la muchedumbre soviética sin que […] hubiera una nota discordante. El sólo hecho de que se les haya permitido e incluso provocado, muestra el deseo de los gobernantes de mostrar su deseo de acercamiento con Francia.

Además de museos y monumentos antiguos, hemos visitado el mayor número posible de fábricas y explotaciones agrícolas […] maravillado por el Dnieprostroi donde, además, se encuentra la fábrica hidroeléctrica más importante de Europa. Sobre una estepa rusa se eleva desde hace cuatro años una ciudad de 150.000 habitantes, de los que 40.000 son obreros […] Salvo para el aluminio (sólo se logró un sexto de lo previsto), las fábricas aún están en fase de equipamiento y la producción no alcanzará su pleno rendimiento hasta dentro de tres o cuatro años, según los técnicos que he podido consultar. Visita a las fábricas de panificación de Kiev, de turbinas y tractores de Jarkov, maquinaria agrícola, cosechadoras en Rostov, rodamientos y motores en Moscú. Concordando esas constataciones de las informaciones ya proporcionadas al Departamento sobre las formidables industrias de los Urales (Magnitogorsk y Kuznietsk), sobre los proyectos hidroeléctricos del Volga y de Siberia, sobre las fábricas de Gorki y de Leningrado, se ve el esfuerzo industrial enorme del Gobierno de los Soviets. Dada la peculiar situación de la URSS, el único país del mundo que progresa, ese desarrollo no puede perjudicar a las industrias europeas, más que cerrándoles el mercado ruso, porque las posibilidades de absorción de ese mercado son tan grandes que pasarán 50 o incluso 100 años antes de que los Soviets alcancen una sobreproducción que no sean capaces de absorber por ellos mismos. Pero hay un grave problema […] el de los transportes: insuficiencia de la red ferroviaria y vial […] En esta vía […] podemos plantearnos la colaboración franco-soviética.

Al margen de la cuestión industrial, se desprende una impresión del viaje a la URSS, el de un esfuerzo en la construcción de alojamientos para una población que en diez años aumenta la población de Francia. Lo mismo en Moscú que en Leningrado de un plumazo se alzan grandes casas obreras casi en cada calle, pero el éxito más grande desde el punto de vista del urbanismo está en Jarkov donde en cuatro años una ciudad entera de aspecto netamente americano se ha edificado al lado de la ciudad antigua.

En fin, una de las partes mas importante de nuestra gira ha sido la visita a las organizaciones soviéticas en Ucrania y en el norte del Cáucaso, el centro mismo de los territorios donde, según recientes campañas de prensa, reinaba un hambre comparable a la de 1922.

Usted verá, me habían dicho, que en el último momento esta parte del viaje será suprimida; no le llevarán a ese infierno de miseria. Para encontrar en Moscú a Molotov, que partía de vacaciones, se suprimió del programa la excursión a Crimea que tenía un carácter particularmente turístico; el viaje a Ucrania se desarrolló normalmente. Hemos atravesado de parte a parte, en los dos sentidos, en ferrocarril, este inmenso campo de cereales cuyos cultivos se interrumpen allá donde no alcanza la vista, de espeso humus negro que hace innecesario el abono. A 60 y 70 kilómetros de las ciudades, hemos visitado koljoses y sovjoses, y volvemos con la impresión muy clara de la falsedad de las noticias difundidas en la prensa y la convicción que yo esbocé en mi correspondencia de una campaña inspirada por Alemania y los Rusos blancos deseosos de oponerse al acercamiento franco-soviético.

Antes de recorrer el país, yo mismo me he hecho eco de esas habladurías difundidas por los enemigos del régimen y tengo hoy la certidumbre de su exageración.

Sin duda, se nos dirá, los eslavos, después del Potemkin, tienen un maravilloso sentido de la puesta en escena, sólo os han mostrado lo que querían que vierais, ¿cómo pretende Usted, en una excursión de una semana, no hablando ruso, apercibirse del estado de una región tan extensa? Sin embargo, hemos mirado por las ventanas durante el trayecto de más de 3.000 kilómetros, y no se ha podido trucar completamente la población, que nos ha parecido en el mejor estado físico y de vestuario que la de las ciudades del norte, de donde venimos. Nuestro coche ha podido aplastar pollos de más de cuatro meses; nos hemos dado cuenta de la extensión de esos campos que acaban de proporcionar una cosecha que todos están de acuerdo en calificar de excepcional. Si verdaderamente millones de hombres estuvieran muertos de hambre en esas regiones, los infortunados hubieran comido sus pollos antes de pensar en alimentarse de cadáveres. Hubieran sido necesarios millones de soldados para impedirles comerse las semillas.

¿Qué dicen a este respecto las autoridades que hemos interrogado? El año pasado tuvo lugar efectivamente, un episodio de los más graves de la Revolución para la aplicación del régimen colectivista en la agricultura. En esas regiones particularmente ricas, hemos tenido que luchar contra los campesinos ricos que no cultivaban por sí mismos sus tierras sino que utilizaban asalariados; contra esos kulaks, más o menos abiertamente sostenidos por Alemania, que lleva en Ucrania su campaña separatista. Con la esperanza de desórdenes graves, esos elementos contrarrevolucionarios intentaron suscitar la huelga de brazos caídos. De ahí resultó una disminución de la producción de cereales que en un momento dado amenazó seriamente Moscú y supuso no solamente graves dificultades en las regiones donde se organizó el sabotaje de la cosecha, sino también la obligación de imponer restricciones importantes en la distribución de víveres. Que ha habido hambre está fuera de duda. Pero por una acción enérgica del poder central, acción combinada de la policía y de los elementos políticos comunistas, gracias a ciertas concesiones ofrecidas al interés personal (propiedad de una vaca y de productos de la huerta), la situación ha podido ser restablecida durante estos últimos meses y Stalin, según una expresión de Radek […] ha ganado su ‘batalla del Marne’ agraria.

Dos ejemplos típicos de esta campaña y de las dificultades […] nos los ofreció Kalinin, a quien interrogamos sobre este grave problema del hambre. Nos dio el ejemplo de la comuna de Tver que hoy lleva su nombre, donde hay tres koljoses. El primero ha trabajado muy bien, ha realizado una buena cosecha y sus miembros han obtenido buenos beneficios; el segundo ha alcanzado los dos objetivos; pero el tercero, por impulso de nuestros adversarios, ha saboteado la cosecha y sus afiliados han corrido el peligro de morir de hambre. A petición mía [de Kalinin], el Gobierno les ha hecho llegar ayuda. A causa de ello, me he atraído la enemistad de los otros dos koljoses que pensaban que no importaba hacer las cosas mal si, no haciendo nada, se obtenía sin embargo la subsistencia […]

El segundo ejemplo de Kalinin es el siguiente: el año pasado faltó la leche en Moscú y se restringió la distribución incluso a los niños y a los obreros empleados en trabajos nocivos. Pero la persona encargada de la distribución era precisamente el gran negociante de preguerra que aseguraba el mismo servicio bajo el régimen zarista. El Presidente Kalinin llamó a ese fucionario para preguntarle cómo con una cantidad doble de leche no llegaba para suministrar a las categorías restringidas indicadas. El interesado apenas tuvo que mostrar que la cantidad era hoy insuficiente porque antes la leche era un privilegio de la clase noble y rica de Moscú.

Aumento considerable de las necesidades, resistencias políticas de los elementos reaccionarios, tales son las causas del desequilibrio que revuelve nuestros espíritus occidentales pero que parecen naturales al espíritu eslavo fatalista que, poco deseoso de intereses inmediatos individualistas, está centrado en el cumplimiento del amplio programa que se ha propuesto.

martes, 4 de enero de 2022

100 años de la fundacion del Partido Comunista de Chile

Abanderamientos y rayados en las comunas de Licantén y Hualañé, sectores rurales del Maule, con motivo de conmemoración de los 100 años de la fundación del PCCH  (1922-2022)



Puente colgante Los Escalones


Puente La Huerta


 ¡Proletarios de todos los países, uníos!


¡Vivan los 100 años de la fundación del Partido Comunista de Chile!


¡Retomar y desarrollar a Luis Emilio Recabarren!


Hace 100 años un importante contingente del proletariado de nuestro país con Luis Emilio Recabarren a la cabeza fundaron el Partido Comunista de Chile. No fue un mero cambio de nombre. Lo hizo en medio de una larga lucha contra quienes negaban el marxismo, el socialismo, la dictadura del proletariado y la violencia revolucionaria. Fundó el Partido siguiendo el ejemplo de Lenin y la revolución rusa, y por ello Recabarren se reafirmó en el marxismo-leninismo para cumplir esta trascendental tarea.


A mediados del siglo XIX conforme se introducían relaciones de producción capitalista en el país fue naciendo una nueva clase social, la clase obrera, el proletariado. Nace como un destacamento del proletariado internacional. Nace y se acuna en lucha de clases y a lo largo de varias décadas desarrolla su proceso de maduración política dando pasos para constituir un partido distinto y opuesto a los partidos de la reacción. Nace en plena defensiva estratégica de la revolución proletaria mundial y como necesidad para dar una lucha resuelta contra sus enemigos.


El Partido Comunista de Chile es finalmente fundado en 1922 en un momento cuando en el mundo el capitalismo de la libre competencia ha devenido en imperialismo, vale decir en capitalismo monopolista, parasitario y en descomposición, y agonizante. El dominio imperialista refuerza nuestra condición de país semicolonial, que desenvuelve un capitalismo burocrático, basado en intermediarios rentistas, un capitalismo que no barre con las viejas relaciones feudales y al contrario coexiste en maridaje con ellas, fundiéndose sus capitales en un mismo proceso de acumulación basado en la explotación del proletariado y las otras clases revolucionarias. El tipo de capitalismo que se desenvuelve es entonces incapaz de resolver los problemas fundamentales de nuestra sociedad y esta nace crítica y caduca. En este sentido el “parlamentarismo” como forma de gobierno presente en aquel momento expresa de forma concentrada en el plano político la putrefacción que se desenvuelve en el terreno económico. Y será el proletariado a la cabeza del pueblo y dirigido por su partido el llamado a destruir el Estado, es decir la dictadura conjunta de grandes burgueses y terratenientes lacayos del imperialismo.


Fundado el 2 de enero de 1922 como Partido Comunista sección chilena de la Internacional Comunista tras una dura y larga brega de más de 25 años de lucha. La fundación del Partido se puede decir sin temor a errores que es una creación del camarada Recabarren después de un prolongado proceso por constituirlo. Este fue el salto alcanzado en 1922, lo anterior fueron importantes pasos para concretar ese salto. Su preocupación constante era la organización y la elevación política de la clase y el pueblo para conquistar el Poder y el barrimiento de las viejas relaciones sociales de explotación. Comprendía con suma claridad la necesidad de un frente con distintas clases para alcanzar los objetivos de la revolución. Hizo una crítica despiadada del cretinismo parlamentario, de las ilusiones constitucionales y logró importantes avances en la comprensión de la necesidad de la violencia revolucionaria para alcanzar el poder. Aunque no alcanzó a desarrollar esta última cuestión fundamental.


Fue justamente Recabarren quien mejor que nadie comprendió la necesidad del Partido. En medio de una intensa y feroz lucha de clases, supo ligarse a la clase obrera, contribuyendo a su  movilización, organización y politización, desenvolviendo un arduo trabajo político entre las masas proletarias de todo el país. Hacía el trabajo de hormiga entre las masas obreras del país, el trabajo invisible, el trabajo subestimado, que es precisamente el trabajo que nosotros los comunistas debemos hacer hoy. El partido se funda en medio de una importante labor de agitación y organización en el campo. Labor que se lleva a cabo causando pánico entre terratenientes y despotas rurales y desatando una fuerte represión.


Recabarren llevó adelante firmemente la construcción del Partido. Comprendida la necesidad del Partido, desenvuelve simultáneamente su construcción como Partido distinto y opuesto a los partidos que representaban los intereses de las clases enemigas. Bregó por imponer una férrea disciplina pues sabía que sin ella la organización se diluía y el Partido se destruiría.


Luis Emilio Recabarren desarrolla la constitución del Partido llevando adelante una tenaz lucha de dos líneas. Comprendida la necesidad del Partido, llevará adelante su construcción en medio de la lucha de clases y de la lucha de dos líneas, una lucha que llevará adelante de forma persistente por hacer prevalecer una línea política e ideológica justa y correcta. Esta línea la sustentó primero en el marxismo y luego él mismo la desarrolla mediante el marxismo-leninismo al cual suscribió inmediatamente y sin ambages.


El Partido nace tierno y frágil como todo lo nuevo, no pudiendo desarrollarse hacia la madurez necesaria para cumplir sus tareas fundamentales (destruir el Estado terrateniente-burocrático y conquistar el poder político, culminar la revolución democrático-nacional en avance ininterrumpido al socialismo), esto facilitó más tarde la usurpación de su dirección por una camarilla oportunista y revisionista.


Por todos los medios a su alcance el oportunismo, el revisionismo y toda la reacción busca negar la trascendencia histórica del proceso de constitución y fundación del Partido en 1922. Indudablemente la usurpación de su dirección, la entronización en su aparato orgánico de una línea oportunista de derecha, que terminó liquidando el partido como partido de la clase; dirección oportunista que usufructuando del prestigio alcanzado por Recabarren, logró el acaparamiento de su dirección. Fue así que sucesivas camarillas de eternizados y encallecidos revisionistas hábiles en engañar a la militancia dieron por tierra con el gigante que la clase y el pueblo habían construido con Recabarren y decenas de cuadros revolucionarios a la cabeza.


El Partido devino de partido proletario en “partido obrero burgués”. Dirigido por una camarilla que ha traficado con el prestigio de sus combatientes y héroes. Camarilla que niega el marxismo-leninismo (hoy lo hace con el maoísmo), niega la dictadura del proletariado, niega el socialismo, que trafica con la lucha armada pero que niega la violencia revolucionaria, niegan la necesidad de la Guerra Popular y que sin embargo viven para revolcarse en el cretinismo parlamentario; cretinismo que Recabarren criticara profundamente.


Lo que cabe hoy es reconstituir el Partido que fundara nuestro jefe. El problema de la reconstitución del Partido no es una cuestión meramente orgánica, no significa hacer entrismo en el partido revisionista que dirige la camarilla Tellier/Carmona. Significa retomar y desarrollar a Recabarren. Significa que la clase fundó su partido en 1922, que los comunistas hoy, en medio de una decidida lucha contra todo oportunismo y revisionismos construyan el Partido en todos los planos, en medio de la lucha de dos líneas y de la lucha de clases; esto demanda por cierto, que se construyan concéntricamente los instrumentos revolucionarios. Esta es la reconstitución, es la larga y fundamental tarea que tenemos en el presente, y se hace en medio de y dirigiendo la lucha de las masas pobres de campo y ciudad.



Por último, retomar y desarrollar a Recabarren no se puede hacer sino a la luz del marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del Presidente Gonzalo y su todopoderoso pensamiento. Todo para avanzar a una nueva etapa en la reconstitución del Partido sirviendo a imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial.


 

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!


¡Vivan los 100 años de la fundación del Partido!


¡Viva Luis Emilio Recabarren!


(Declaración oficial extraída desde vnd-peru.blogspot.com)

sábado, 1 de enero de 2022

[100 Años] 01 y 02 de Enero: Fundación del Partido Comunista de Chile

Luís Emilio Recabarren Serrano


A 100 años 1922 - 2022

La creación del Partido Comunista no puede comprenderse sin la vida y obra de su principal fundador: Luís Emilio Recabarren Serrano.

Su máxima obra fue la fundación del Partido Comunista de Chile, Sección de la Tercera Internacional. Sin embargo, tras su muerte en 1924, los falsos comunistas logran tomarse la dirección del partido. Dejando pendiente la tarea de reconstituirlo, para que sirva a la revolución y no a apuntalar al viejo Estado a través de las elecciones. No hubo problema de las masas que no ocupara sus preocupaciones. Orgulloso de su clase, por ser la clase de los productores, de los creadores de todo: el proletariado. Enfrentó la cárcel, persecución y hostigamiento del viejo Estado. Las masas le expresaban su cariño y reconocimiento llamándole “maestro”.


Recabarren fue el primer marxista de nuestro país, forjado en la lucha de clases internacional y nacional. El triunfo de la Revolución Rusa, lo definió como marxista-leninista tomando las posiciones del líder revolucionario ruso, Lenin.

Organizó a la Federación Obrera de Chile, FOCH, bajo una línea clasista, ofreciéndoles un camino a obreros, campesinos, profesores y trabajadores. A mujeres y hombres.  

El Partido Comunista es producto del debate y lucha de las posiciones reformistas y socialdemócratas contra las revolucionarias.

A fines de 1920 tiene lugar el Tercer Congreso del Partido Obrero Socialista POS (fundado por Recabarren en 1912), que discute sobre la adhesión del partido a la Internacional Comunista, lo cual exigía el cumplimiento de las 21 condiciones aprobadas en el II Congreso de la Comintern, celebrado en Petrogrado, Rusia, entre julio y agosto de ese mismo año. Este Tercer Congreso va esclareciendo el carácter de un nuevo partido con una nueva táctica, que se define de esta forma:


    «…debe estar sujeta a las circunstancias y necesidades del pueblo trabajador en el actual momento de transición histórica y que su acción en cuanto a la lucha de clases, debe ser cada día más definida, decidida y constantemente revolucionaria; por tanto, no debe admitirse en sus filas aquellos socialistas de la antigua escuela democrática, que concretan toda su táctica de acción en una transformación evolutiva que sólo sirve para desviar a las masas obreras del recto camino de su liberación, perpetuando el régimen oprobioso e inhumano de explotación capitalista. Por eso, debe ser de preferente atención de todas las secciones del Partido, revisar y purificar sus filas, en forma que en cada componente se cristalicen nuestras aspiraciones comunistas y del estricto cumplimiento de nuestro programa, expulsando sin contemplaciones de nuestras filas a quienes manifiesten dudas sobre la eficacia de nuestra acción…»  


Tras la discusión de las 21 condiciones en todas las secciones del POS durante 1921, los días 1 y 2 de enero de 1922 tiene lugar el IV Congreso del Partido Obrero Socialista. Allí se aprueba una nueva declaración de principios, ahora a nombre del Partido Comunista de Chile, sección chilena de la Internacional Comunista. En esta declaración de principios se puede ver con claridad la separación de las concepciones de la socialdemocracia y la adopción de las concepciones del leninismo, estableciendo, entre otras cosas:


    «A fin de que la clase trabajadora pueda encaminarse ventajosamente a la consecución de sus ideales, que propague la supresión de la explotación del hombre por el hombre, instaurando en su defecto una sociedad comunista, es indispensable organizar sus fuerzas, capacitándose para la implantación de su dictadura en el período de transición; «Que para conseguir ese resultado se requiere la constitución de un organismo revolucionario de vanguardia, con propósitos claros, directivas precisas, que no puede ser otro que el Partido Comunista…»


El recién creado Partido Comunista de Chile fue aceptado en la III Internacional solo en calidad de “partido simpatizante”, manteniéndose en esa condición hasta 1922. 


viernes, 31 de diciembre de 2021

Un "izquierdista" domesticado: Revolucionarios latinoamericanos sobre Gabriel Boric, el nuevo presidente de Chile


Artículo traducido del inglés redactado por camaradas de “Tribuna del pueblo - Tribune of the people ”

Por David Martínez


Después de dos rondas electorales con un gran número de abstenciones, el falso socialista Gabriel Boric fue elegido nuevo presidente de Chile el 19 de diciembre. En la segunda vuelta, sólo participó el 55,5% de los votantes con derecho a voto, lo que dio la victoria a Boric frente al fascista José Antonio Kast. Boric se presenta como un "progresista" capaz de transformar el viejo Estado chileno, pero en realidad asume su cargo a la cabeza para intentar insuflar vida al mismo sistema burgués (capitalista) moribundo que es la raíz de la miseria del pueblo. A diferencia de la autocomplacencia de la falsa "izquierda" chilena y extranjera, los revolucionarios de su propio país y de toda América Latina han denunciado a Boric como un oportunista y un charlatán.

Fue más gente la que se abstuvo de votar que la que eligió a Boric


Tras la primera vuelta de las elecciones, los revolucionarios chilenos emitieron una declaración para denunciar a Boric, al viejo Estado chileno y sus intentos de engañar al pueblo. Los revolucionarios chilenos han dicho que las elecciones sirven para "legitimar un sistema podrido que se cae a pedazos" y han levantado el lema "¡El camino es luchar, no votar!" que ha sido documentado en pintadas en Chile.



El pueblo chileno está siendo azotado por la creciente inflación en los precios de los productos básicos, que los compañeros chilenos atribuyen a que la clase dirigente se aprovecha de la crisis económica y sanitaria para subir los precios. Los revolucionarios dicen que Boric y otros candidatos "vienen prometiendo que resolverán esta crisis que arrastra problemas de décadas".


Boric también forma parte de la coalición para reeditar el viejo Estado mediante la redacción de una nueva constitución, que la falsa "izquierda" chilena vende como el medio para superar el legado del fascismo en el país y hacer frente a las crecientes crisis. Con nueva constitución o sin ella, Chile es una dictadura de su clase dominante burguesa. Estos gobernantes están al servicio del imperialismo, principalmente estadounidense, y este servilismo se extiende también a los falsos "socialistas" como Boric.


La Asociación de Nueva Democracia, afiliada a los revolucionarios peruanos, comentó la realidad del próximo gobierno de Boric: "Los resultados de la elección en la primera vuelta muestran que los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta tendrán poco peso en el Senado. ... Por lo tanto, después de la segunda vuelta, el oportunista Boric tendrá que gobernar con el consentimiento de las dos facciones de la gran burguesía, la compradora y la burocrática, es decir, se repetirá el mecanismo de gobierno de la 'concertación' de colaboración con el pinochetismo".


En otras palabras: En los países del Tercer Mundo, la burguesía compradora son los capitalistas privados, vinculados a los grandes terratenientes del campo chileno que venden la tierra a los monopolios imperialistas para el agronegocio y la extracción de recursos. La burguesía burocrática son los que pretenden nacionalizar el capital bajo el control del Estado burgués, no en beneficio del pueblo, sino al servicio de los intereses imperialistas. Boric sólo podrá gobernar según la voluntad de estos capitalistas monopolistas privados y estatales, incluyendo a los fascistas del Frente Social Cristiano de Kast, que representan el legado de Augusto Pinochet. Esta connivencia entre la clase dirigente, particularmente con la corriente fascista, se conoce en Chile como "concertación".


Pinochet, que gobernó Chile de 1973 a 1990, se instaló en un golpe de estado con el apoyo de la CIA, derrocando y asesinando al presidente socialdemócrata Salvador Allende. Antes del golpe, Pinochet fue nombrado jefe del ejército por el propio Allende. Allende, como presidente de Chile, no era más que otro testaferro de la vieja y podrida sociedad de la burguesía. Allende desvió al pueblo del camino de la lucha armada para conquistar el Poder y en su lugar lo condujo al matadero.


Los revolucionarios chilenos mantienen el legado de Luis Emilio Recabarren, fundador del Partido Comunista de Chile. Recabarren participó en las elecciones federales de principios del siglo XX, e incluso fue elegido diputado. Esta experiencia ilustró que, en última instancia, no había nada para los revolucionarios en los parlamentos reaccionarios.


Por el camino de la revolución, decía Recabarren, "podemos hacer una plataforma desde la que se puede decir tanto y mucho más de lo que se puede hablar desde un parlamento, con la ventaja todavía de que el trabajo realizado en las calles siempre encontrará partidarios, mientras que no reclutaremos ni uno solo de los parlamentos, porque allí no hay seres humanos sino monstruos, insensibles al dolor ajeno." Recabarren continúa: "Enviar hombres al parlamento significa corroborar el régimen injusto, consolidar y perpetuar el crimen establecido en el sistema."


Hoy en día, las elecciones son aún más farsantes que a principios del siglo XX, cuando el imperialismo estaba menos desarrollado; la cabina de votación no es una salida a las crisis recurrentes del imperialismo y la brutal opresión que conlleva. Este hecho no impide que los falsos marxistas intenten retorcer la ideología proletaria para adaptarla a sus necesidades. El llamado Partido "Comunista" de Chile, que hace tiempo perdió su carácter revolucionario, se unió a la coalición oportunista para elegir a Boric.


En EE.UU., la revista Jacobin, un portavoz no oficial de los Socialistas Democráticos de América (DSA), promociona desesperadamente los resultados de las elecciones diciendo que el margen de 56% a 44% de Boric en la segunda vuelta representa un "deslizamiento de tierra". Pasan por alto la primera ronda en la que Kast ganó un porcentaje mayor de votos, sin que ninguno de los candidatos obtuviera la mayoría, lo que provocó la segunda ronda en primer lugar.


El colaborador de Jacobin, Francisco Domínguez, se burla de los chilenos que ven a Boric poco diferente de Kast, diciendo que tienen "una postura de ultraizquierda". En algunos municipios de clase trabajadora de Chile, la abstención electoral alcanzó el 65-75%, lo que convierte a estos enormes sectores del pueblo en "ultraizquierda" a los ojos de los oportunistas estadounidenses por no tragarse los engaños de Boric.


En cambio, los revolucionarios chilenos llaman al pueblo "a seguir el camino de la lucha que es el que conquista y puede defender nuestros derechos". El camino de la organización, ya sea para oponerse al fascismo en la acción directa o para levantar movilizaciones y demandas populares, nunca puede ser sustituido por la participación electoral cada cuatro años."


El Frente de Defensa de Luchas del Pueblo del Ecuador (FDLP-EC) emitió su propia declaración la semana pasada en apoyo a los revolucionarios chilenos, titulada "Gabriel Boric, la expresión de una izquierda domesticada". En sus palabras, Boric es un "domesticado 'comunista' dispuesto a seguir arrastrando a las masas por el camino burocrático, el de la democracia de la gran burguesía y los grandes terratenientes".


Para resistir esto, el FDLP-EC, dice, "el proletariado de Chile debe reunir la fuerza para retomar el camino de Recabarren, para reconstituir el Partido Comunista, tarea hoy en manos de la Fracción Roja, verdaderos abanderados de la única opción y decisión posible en manos del proletariado, el campesinado pobre, las minorías nacionales y demás pueblos oprimidos, la de la Guerra Popular hasta el Comunismo."


Los oportunistas dentro y fuera de Chile impulsan las elecciones y la reforma constitucional porque no tienen fe en el pueblo para luchar por una revolución que pueda derrocar a la gran burguesía y a los ricos terratenientes, y echar al imperialismo norteamericano. Este odio a las masas es más vil entre los que reivindican el legado del socialismo, como Boric, que adoptan frases revolucionarias mientras arrastran al pueblo al mismo sistema que impulsa su opresión y explotación.


Los revolucionarios de América Latina y de todo el mundo no se hacen ilusiones sobre lo que es necesario para salir de la crisis cada vez más profunda del imperialismo. Por eso denuncian la farsa de las elecciones burguesas y luchan por la revolución para derrocar las viejas sociedades.






sábado, 25 de diciembre de 2021

Sobre las elecciones en Chile y Gabriel Boric

Compartimos las reflexiones de los compañeros de Perú y Ecuador sobre la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de este 2021.

“El 55,5% de ELECTORES HÁBILES acudió a las urnas el 19 de diciembre para la segunda vuelta electoral para presidente, por solamente un 5% se supero la mitad del censo electoral la participación, es decir fue un fracaso esta convocatoria tanto en primera como en segunda vuelta.  El 19 de diciembre con esta baja participación fue nominado el próximo presidente del viejo Estado chileno, terrateniente-burocrático al servicio del imperialismo principalmente yanqui. Fue designado para el periodo 2022-2026, Gabriel Boric, quien se impuso sobre el candidato del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast. Por los resultados de la elección en primera vuelta se muestra que los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta tendrán poco peso en el Senado. En Diputados, los dos candidatos de la segunda vuelta también tendrán dificultades se dijo después de los resultados de primera vuelta en noviembre, cualquiera sea el ganador. Por lo que luego de la segunda vuelta el oportunista Boric tendrá que gobernar con acuerdo de las dos facciones de la gran burguesía, la compradora y la burocrática, es decir se repetira el mecanismo de gobierno de la "concertación" de colaboración con el pinochetismo.” - AND , Perú 

https://vnd-peru.blogspot.com/2021/12/chile-no-te-dejes-enganar-viva-la.html


GABRIEL BORIC, LA EXPRESIÓN DE UNA IZQUIERDA DOMESTICADA

“Ultimo día del despotismo, primero de lo mismo”. Consigna que fue atribuida a los patriotas ecuatorianos que tenían claridad en el análisis de lo que significó la independencia del Ecuador respecto del colonialismo español.

Hoy, en Chile, esta consigna deviene en una sentencia. El triunfo del “izquierdista” Gabriel Boric, con el apoyo del Partido Comunista de Chile (revisionista, electorero) pudo acceder a la presidencia de Chile, un país semicolonial y semifeudal que se ha venido debatiendo en medio de la reforma estatal.

El triunfo de Boric se inscribe precisamente en eso, en la necesidad de que el viejo estado chileno tenga una reforma que le permita dar una bocanada de oxígeno al capitalismo burocrático y a la vieja dictadura de grandes burgueses y grandes terratenientes.

“Nada nuevo bajo el sol”.  Chile ha tenido al frente a dictadores militares, representantes de la burguesía compradora, de la burguesía burocrática, inclusive de un Allende (de reflexión tardía); por lo tanto, tampoco es extraño que hoy tenga a un “comunista” domesticado dispuesto a seguir arrastrando a las masas a transitar el camino burocrático, el de la democracia de grandes burgueses y de grandes terratenientes y dar hilo a ese esperpento ideológico que ha representado el bolivarianismo o el socialismo del siglo XXI.

El viejo Partido Comunista de Chile, totalmente ajeno a sus orígenes y propósitos plenamente trazados por Emilio Recabarren, se ha constituido en un verdadero aliado del viejo Estado y del imperialismo conjurando la lucha de clases, las luchas de las masas y convirtiéndose en una verdadera traba para el desarrollo de la revolución en Chile.

El proletariado de Chile debe sumarse al esfuerzo por retomar el camino de Recabarren, reconstituir el Partido Comunista, tarea que hoy está en manos de la Fracción Roja, verdaderos portaestandartes de la única elección y decisión posible que tiene el proletariado, el campesinado pobre, las minorías nacionales y demás pueblos oprimidos,  el de la guerra popular hasta el comunismo.

GABRIEL BORIC Y LOS SUEÑOS DE PERRO DE UNA IZQUIERDA DOMESTICADA, REFORMISTA Y REVISIONISTA


POR EL CAMINO DEMOCRÁTICO: ¡PREPARAR LA GUERRA POPULAR!


¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!


¡VIVA EL PENSAMIENTO GONZALO!


¡SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN!

http://fdlp-ec.blogspot.com/2021/12/gabriel-boric-la-expresion-de-una.html



domingo, 19 de diciembre de 2021

Temporeros en el Maule

La precariedad y abandono social de los temporeros es una realidad a nivel nacional y regional. Según el INE, desde 2006 a la fecha se promedia un total de 120.000 trabajadores agrícolas en el Maule, siendo en su mayoría temporeros que en los meses de noviembre, diciembre y enero entregan su sudor y sangre en las cosechas, packings y demás labores del campo chileno. Las cosechas y embalaje en packings de cerezas, arándanos y otros frutos son los principales productos que enriquecen a los grandes terratenientes quiénes exportan la fruta a países imperialistas como China, EE.UU. y demás potencias.

El siguiente gráfico muestra la tendencia a incremento de las masas que se vuelcan a trabajar al campo, con pequeñas excepciones (como la pandemia de Covid-19):

Cantidad de masa que trabaja ligada al agro en el Maule

Tal como se ve, entre la temporada 2006 – 2007 a la temporada 2013 – 2014 se registra un alza de un 47,38% de campesinos pobres, medios y temporeros, siendo el promedio de trabajadores entre 2006 a 2020 de 120.050 trabajadores. 

Algunas de estas personas se desempeñan como temporeros durante todo el año. En primavera - verano trabajan principalmente en las cosechas de frutas, principalmente con la modalidad de “a trato” o en los packings donde se recibe un sueldo base más bonificaciones por asistencia y producción, y en otoño - invierno los trabajos son principalmente “al día”, con labores como poda y otros trabajos agrícolas. Otros son temporeros sólo en la temporada de cosecha, tal como en el caso de estudiantes, dueñas de casa u obreros que durante el invierno se dedican a los estudios, la labores domésticas o a trabajos de construcción y similares. 

En noviembre de 2019, la región del Maule registraba una cantidad de 535.323 trabajadores “ocupados”, de los cuales 125.812 están vinculados al agro. De ellos, se presume (ya que la información debe ser menor a la realidad) por las cifras otorgadas por el INE que un 64,12% serían temporeros:

80.677 serían temporeros según cifras INE


Condiciones laborales de los temporeros

Las condiciones laborales de los temporeros son extremadamente precarias. La mayoría trabaja sin el amparo de un contrato y si de por sí esa situación bajo condiciones “normales” hace la vida muy difícil, ahora más en tiempos de pandemia, donde el viejo Estado anunció que no entregará el IFE Universal y se la “jugará” por prolongar y entregar sólo el IFE Laboral, donde la mayoría de los temporeros no podrán recibir dicho bono de ayuda en tiempos de crisis económica. La razón es que el IFE Laboral considera sólo a quiénes no contaran con contrato por 3 meses antes de septiembre y que luego hayan sido contratados formalmente  y se les paguen sus cotizaciones desde septiembre de 2021. Tal como evidenciáramos, la mayoría de los temporeros no cuenta ni contará con contrato con el cual postular por lo que el campesinado en general quedará fuera.

 Después tenemos a las pocas personas que logran contrato. Ellos son contratados bajo la modalidad de “por faena”, contrato legal que da la facultad al empleador a declarar que la faena puede terminar en cualquier momento y, por tanto, el trabajador queda cesante. Estos contratos pueden durar tanto como meses como un par de días, lo que imposibilita tener antigüedad laboral y el pago regular de las cotizaciones previsionales entre otros problemas. Casos de temporeros que han muerto y ni siquiera han indemnizado a sus familias también se registran en el Maule y en todo Chile.

Otras amenazas  existentes como baños insalubres o inexistencia de ellos en los campos, intoxicación con alimentos entregados por el empleador, no pago de horas extras, acoso laboral y sexual hacia compañeras por parte de jefes y patrones son las precariedades a las que se enfrentan los temporeros en la actualidad.


Concentración de la tierra en pocas manos y semifeudalidad

Esta precariedad va de la mano con la desigual repartición de la tierra. En Chile, los latifundistas que representan el 0,89% de los propietarios agrícolas, concentran el 74,49% de la tierra según los datos de Oxfam de 2016:

Podemos afirmar que unos pocos terratenientes han concentrado la tierra mientras que miles de campesinos no poseen ninguna tierra, entre ellos los temporeros, y los que tienen es muy poca.

Siendo Chile un país semicolonial y semifeudal, entre los temporeros esto se expresa con un sistema de servidumbre que, bajo distintas modalidades en pleno siglo XXI  mantiene aspectos de la feudalidad. Una de esas es el trabajo gratuito, donde un ejemplo son los casos de campesinos y temporeros que viven en los fundos, debiendo cuidar y mantener las instalaciones y siembras sin que se les pague por ello. Otro caso es el pago en especies, donde se paga total o parcialmente con productos agrícolas y no con dinero. Todo esto permite que la clase terrateniente viva como parásito a todo lujo a costa de la miseria y opresión sin límites del campesino, hundiendo al pueblo al atraso y al hambre. Latifundio y servidumbre se han mantenido como pilares de la organización social, política y económica de Chile.

Hay quienes se han confundido creyendo que el sistema vivido en Chile, especialmente en el campo, al no tener la clásica modalidad del feudo es, por tanto, capitalista “clásico”. Sin embargo, el establecimiento del salariado, la adopción de máquinas no borra el carácter feudal de la gran propiedad. Perfeccionan, simplemente, el sistema de explotación de la tierra y de las masas campesinas.


El campo refleja el capitalismo burocrático y la opresión imperialista

Vemos como el problema campesino es problema nacional, problema de las mayorías, lo que entre los temporeros se expresa en que casi la totalidad de la fruta cosechada son exportadas a grandes potencias imperialistas, llevándose la riqueza nacional y dejando sólo los desechos y las sobras en Chile. Según los datos de Simfruit, países como China, EE.UU., Canadá,  Inglaterra y otros países europeos se apoderaron del 86,3% durante la temporada 2019 – 2020.

Los principales productos exportados fueron la fruta fresca, siendo la cereza, la uva de mesa, las paltas y los arándanos los 4 frutos más exportados.

Vemos que el capitalismo que se desenvuelve en Chile depende del imperialismo, por tanto no es un capitalismo “clásico”, sino uno atrasado, sin desarrollo industrial y principalmente exportador de materias primas: un capitalismo burocrático.

Las clases dominantes que amasan grandes fortunas gracias a que se han transformado en sirvientes de las potencias imperialistas, dueñas del capital y la tierra son la gran burguesía y los terratenientes, enemigos del pueblo y en especial de las masas obreras y campesinas. 


Crear y desarrollar un nuevo movimiento temporero y campesino

Los temporeros de a poco han ido levantando distintas demandas para mejorar sus condiciones y contra este sistema de opresión, siendo algunas de las más sentidas:

- Aumento de los precios de pago de cosechas, labores en los packing y demás trabajos agrícolas.

- Plazo fijo y definido de pago, basta de que el patrón pague cuando se le antoje.

- Contratos fijos y pago de cotizaciones de salud y pensiones por parte de empleadores.

- Reducción de la jornada bajo modalidad “al día”, mejores horarios para los temporeros.

- Entrega de implementos de seguridad por parte del empleador en los campos como gorros, gafas, guantes, calzado y demás según corresponda.

- Respetar las medidas de seguridad al aplicar “líquidos” en los campos, no exponer a los temporeros a químicos que dañen su salud. 

- Informar y entregar todos los elementos de seguridad mínimos para operadores de los packing según el peligro al que se expongan.

- Fin al sistema de contratistas, trato directo con los fundos en que se trabaje.

En nuestra región, o al menos en la provincia de Curicó, no se conocen organizaciones que agrupen y defiendan los derechos de los temporeros, por lo que una de las tareas del momento es agitar y propagandizar la necesidad de crear una organización que promueva, luche y defienda los intereses de los temporeros, partiendo por las demandas más sentidas ya mencionadas.

Sin embargo, aún con dicha organización que levante esas demandas reivindicativas, los esfuerzos de los temporeros se esfumarán rápidamente si su organización no lucha, además, por la demanda política más importante para los campesinos del momento: ¡La tierra para quien la trabaja!

De a poco deberá levantarse un movimiento temporero democrático que pueda remecer el país y principalmente el campo. Así, paso a paso se podrá ir sepultando a los patrones abusadores, a los contratistas y terratenientes.

Confiscar la tierra de la clase latifundista es un paso importante no sólo para los temporeros y campesinos sino para todo el pueblo de Chile, ya que se avanza en una de las tareas de la revolución de nueva democracia.

Si el movimiento campesino es dirigido por la ideología y vanguardia del proletariado se podrá hacer entrega de tierra al campesinado luego de aplastar a la clase terrateniente y su Estado, permitiendo borrar para siempre la servidumbre y emancipando así al campesinado de las relaciones agrarias feudales. Podemos resumirlo en 3 puntos:

1.Destrucción del latifundio, reparto de tierra a los campesinos.

2.Confiscación o “expropiación sin indemnización”.

3.Ejecución por la fuerza, el poder popular.

Así, el pueblo podrá desenvolver la forma principal de lucha, especialmente en el campo y podrá generar su forma principal de organización, apuntando a derrumbar el viejo Estado y emancipar completamente a la clase obrera, campesina, intelectuales y demás clases que de corazón quieran colaborar con la revolución de nueva democracia.